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Más de 600.000 clientes permanecen sin luz dos días después del apagón preventivo en California

Dos compañías eléctricas mantienen cortado el suministro para evitar que la mala infraestructura provoque incendios

california
Una señal pidiendo a la empresa PG&E que restaure la luz, en Calistoga, California. AFP

Casi dos días después de que comenzaran los cortes masivos de suministro de la luz en California, provocados por las propias compañías eléctricas, más de 600.000 clientes seguían sin saber cuándo volverán a tener suministro. En total, se calcula que 2,2 millones de personas han sido afectadas por una medida sin precedentes a esta escala en la primera economía de Estados Unidos. El jueves por la tarde, aún no había una agenda concreta sobre la duración de los cortes de luz.

Detrás de las cifras hay cientos de miles de personas cuyo refrigerador no funciona, que no pueden cargar su teléfono móvil o abrir la puerta de su garaje, comercios que no pueden abrir, semáforos apagados y hospitales funcionando con generadores. El diario Los Angeles Times lo calificó de “momento humillante para California que se lleva gestando años”. Economistas consultados por el San Francisco Chronicle calculaban que el coste para comercios podría llegar a los 2.500 millones de dólares. El diario Sacramento Bee recordó que problemas similares encendieron la frustración que acabo en 2003 con el referéndum revocatorio que echó al gobernador Gray Davis.

Detrás de los cortes de luz está la decisión unilateral de la compañía Pacific Gas & Electric, la mayor compañía de servicios públicos de Estados Unidos por número de clientes, que sirve electricidad a 16 millones de personas en el norte de California. Las investigaciones oficiales de los dos incendios más mortíferos de los últimos dos años (Santa Rosa en 2017 y Paradise en 2018, con 96 muertos entre los dos) concluyeron que la deficiente infraestructura de esta compañía, cuyos cables cuelgan por carreteras y bosques, había sido el origen del fuego.

Estas son las fechas en que California sufre un fenómeno atmosférico que en el sur se conoce como vientos de Santa Ana y en el norte como vientos del diablo. Se trata de fuertes rachas de viento caliente del desierto hacia la costa que secan la vegetación, elevan considerablemente el peligro de incendio y además avivan esos fuegos. Este fenómeno suele producirse entre octubre y noviembre, los meses en los que han sido los peores incendios de los últimos años. La empresa se enfrenta a demandas por estos incendios que podrían llegar a los 30.000 dólares en indemnizaciones. Se declaró en quiebra el pasado enero.

Ante la previsión de vientos y altas temperaturas, PG&E decidió cortar el suministro de un día para otro en la madrugada del miércoles. La información oficial sobre los cortes está en su página web, que se carga con mucha dificultad ante la avalancha de consultas. Los cortes seguían afectando a 32 condados. Entre las ciudades afectadas están algunas de las más pobladas de California, como Oakland, Fremont y Berkeley, en la bahía de San Francisco, además de partes de Silicon Valley.

Este jueves, además, la compañía que sirve al sur de California empezó también a aplicar cortes de luz selectivos por los fuertes vientos y la sequedad. Southern California Edison anunció que dejaría sin suministro hasta a 173.000 clientes durante algunas horas del día en el noreste de Los Ángeles y en la zona de San Bernardino, hacia el interior. La cifra se redujo a 12.900 en la tarde del jueves.

Este jueves, al Este de Los Ángeles se vivía un recordatorio de lo peligrosas que son esas condiciones. Un incendio en la localidad de Calimesa, en la zona desértica de San Bernardino, quemó al menos 15 estructuras en un complejo de casas prefabricadas. El fuego fue detectado sobre las dos de la tarde y a las cuatro ya ocupaba 200 hectáreas, avivado por el viento.

“En mi opinión, esta no es una historia de cambio climático sino una historia de avaricia y mala gestión durante cuatro décadas”, dijo Newsom en una conferencia de prensa el jueves por la tarde. Newsom fue duro con PG&E, sobre el que descargó toda la responsabilidad de lo ocurrido. “Ellos decidieron no modernizar durante muchos, muchos años”. “Lo que ha pasado es inaceptable y ha pasado por negligencia”, dijo.

Sin embargo, en otro momento pareció justificar una medida tan extrema como cortar la luz sin explicaciones a millones de personas. “Es una herramienta que debe estar sobre la mesa. Les digo que si hubieran cortado la energía sobre esta época el año pasado, mucha gente estaría viva”.

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