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Rusia y Turquía acuerdan el control conjunto de la zona kurda en Siria

Fuerzas ruso-turcas patrullarán el área después de un plazo de seis días para que las milicias kurdas la abandonen totalmente

Rusia impone sus condiciones para el futuro de Siria. El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, acordaron este martes en la ciudad rusa de Sochi la creación de una zona de amortiguación a lo largo de la frontera entre Turquía y Siria “libre” de combatientes kurdos, que Ankara considera terroristas. Putin ha concedido a Erdogan su ansiada franja territorial en el noreste de Siria --de hasta unos 30 kilómetros hacia adentro--, pero no tan amplia como el líder turco quería. Y ciertas limitaciones con beneficio para Moscú: después de un plazo de seis días para que las milicias kurdas la abandonen totalmente, fuerzas ruso-turcas patrullarán el área.

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Los presidentes de Turquía y Rusia, Recep Tayyip Erdogan y Vladímir Putin, este martes en Sochi. Getty Images

“Hemos firmado un memorando histórico con Putin para la integridad territorial y política de Siria y el regreso de los refugiados”, aseguró Erdogan con media sonrisa junto al líder ruso. Además de desplazar a los combatientes kurdos, Ankara quiere controlar los territorios del noreste de Siria para reubicar a la mitad de los casi cuatro millones de refugiados que viven en Turquía. En una comparecencia, tras una reunión de más de seis horas en la que se debatió cómo Ankara y Moscú, junto al resto de actores regionales, se dividirán el control de Siria, Putin aseguró que el pacto puede ser un “punto de inflexión”. A su lado, Erdogan se afanó por resaltar su “amistad” y cooperación con el presidente ruso y su intención de “respetar la integridad y soberanía de Siria”.

Según los términos del acuerdo, las fuerzas kurdas sirias tienen 150 horas para retirarse a más de 30 kilómetros de la frontera, dejando atrás el territorio que habían controlado hasta principios de este mes, cuando Estados Unidos --que había sido su protector y aliado en la lucha contra el autodenominado Estado Islámico (ISIS)-- comenzó a retirar sus tropas. La guardia fronteriza leal al régimen de Bachar el Asad y la policía militar rusa garantizarán que las milicias kurdas han abandonado el territorio. 

El pacto, firmado en la ciudad balnearia de Sochi, donde el presidente Putin tiene su residencia de verano, se alcanzó pocas horas antes de que finalizase el plazo del alto el fuego que Erdogan acordó la semana pasada con el vicepresidente de EE UU, Mike Pence. Una tregua a la que accedió tras el rechazo internacional a la ofensiva que Turquía comenzó en el norte de Siria justo después de que Washington anunciara la retirada de las fuerzas que ha mantenido en la zona siria en manos de los kurdos.

El pacto entre Ankara y Washington incluía la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por los kurdos, de una importante franja de terreno 120 kilómetros de largo, entre las ciudades fronterizas de Tal Abiad y Ras el Ain. Zonas en las que los combatientes kurdos habían logrado forjar su propia región autónoma.

A medida que las tropas de EE UU se retiran, Ankara y Moscú buscan capitalizar el reequilibrio de poder en la región. Pero el acuerdo entre Erdogan y Putin, que no marca ningún límite temporal, supone sobre todo una victoria para el líder ruso. Moscú, que empezó a intervenir en el conflicto sirio en 2015 para apoyar a su aliado Bachar el Asad, había empezado patrullar la semana pasada partes del norte de Siria para evitar el enfrentamiento entre tropas leales al régimen El Asad y fuerzas afines a Ankara. Ahora, con este nuevo plan, consolida la influencia. Patrullas fronterizas sirias y fuerzas rusas ayudarán a “limpiar” el área de milicianos kurdos, según explicó el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu. Lo que implica que tomarán el control conjunto de una vasta franja de territorio antes en manos de los kurdos.

“Es clave garantizar la soberanía e integridad de Siria”, recalcó Putin. El Kremlin, jugador principal en el tablero de la guerra siria, es, junto a Irán, el principal aliado y valedor del régimen El Asad. “Es importante que Turquía entienda y comparta ese punto. Los turcos tendrán que defender la paz y la calma en la frontera junto con los sirios. Esto solo se puede hacer en una atmósfera de respeto mutuo y cooperación", aseveró el presidente ruso. Putin insistió en que Erdogan y El Asad tienen que dialogar. Algo a lo que el presidente turco no se ha mostrado muy partidario. Hasta ahora. Esto brindaría a Putin la posibilidad de solidificar el poder de El Asad. Y supone una forma de dar un halo de legitimidad al régimen sirio. También de cara a las negociaciones sobre el futuro del país en otras mesas de diálogo internacionales.

Integridad territorial

Que Ankara y Damasco se sienten a negociar es difícil. Erdogan ha exigido durante años que El Asad abandone el poder, aunque con el paso del tiempo su actitud pública se ha vuelto menos hostil. El Asad, durante una visita a las tropas sirias en el bastión rebelde de Idlib hecha pública este martes en los medios sirios, declaró que Erdogan es un “ladrón” que está “robando la tierra” y dijo que estaba listo para apoyar cualquier “resistencia popular” contra la invasión de Turquía.

El líder turco contestó en Sochi. Y aseguró que no tiene ninguna intención de quedarse con territorio “de otros” y que su intención es crear una “zona segura libre de terroristas”. “Queremos mantener la soberanía y la integridad territorial de Siria”, dijo Erdogan. “Estamos planificando cuidadosamente todos nuestros pasos”, remachó.

Erdogan aspiraba a una ganancia mucho mayor, pero sale de Sochi contento. Su propuesta inicial de “zona segura” tenía más de 440 kilómetros de largo y 32 de ancho, un área en la que aspiraba a establecer una docena de puntos de observación tripulados por unidades de combate. Y, sobre todo, es parte de su plan para reasentar refugiados.

Mientras, Putin sigue aprovechando las actuaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, y las grietas en el frente común occidental para estrechar aún más sus vinculos con Turquia, miembro de la OTAN. En lo que va de año, el presidente turco y su homólogo ruso se han reunido ocho veces.

Trump concede una ayuda a los ‘cascos blancos’

AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha autorizado una ayuda de 4,5 millones de dólares (unos cuatro millones de euros) para los cascos blancos, los integrantes del cuerpo de defensa civil que opera en las zonas rebeldes al régimen de Bachar el Asad, según anunció ayer la Casa Blanca.
“Ayer [por el lunes], el presidente Donald Trump ha autorizado la concesión de una ayuda de 4,5 millones de dólares a la Defensa Civil siria para continuar apoyando el importante y muy valorado trabajo de esta organización en el país [árabe]”, indicó la portavoz del Ejecutivo, Stephanie Grisham, en un comunicado.

En 2016, tras ser nominados al Nobel de la Paz, estaban desplegados unos 3.000 cascos blancos (jóvenes voluntarios en su mayoría) distribuidos entre los 120 centros que mantenía la organización en el país.

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