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La testigo Hill acusa a los republicanos de difundir “narrativas ficticias” sobre Ucrania que dañan a EE UU

La experta en Rusia del Consejo de Seguridad Nacional testifica junto a David Holmes, del Departamento de Estado, ante los congresistas que investigan el 'impeachment'

La experta del Consejo de Seguridad Nacional Fiona Hill. En vídeo, comparecencia de Fiona Hill.

La máxima especialista en Rusia del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, Fiona Hill, ha asegurado este jueves, en otro impresionante testimonio ante los congresistas que investigan el impeachment de Donald Trump, que el embajador del país ante la Unión Europea llevó a cabo en Ucrania un controvertido “recado de política doméstica” para el presidente Trump. El embajador Gordon Sondland, ha explicado Hill, no solo operaba fuera de los canales diplomáticos oficiales, sino que lo hacía siguiendo instrucciones del presidente. “Él estaba implicado en un recado de política doméstica y nosotros estábamos implicados en una política exterior de seguridad nacional, y esas dos cosas comenzaron a divergir”, ha dicho Hill.

El miércoles, el propio Sondland aseguró que él mismo presionó al Gobierno de Ucrania por orden expresa del presidente Donald Trump. Este jueves, poniendo fin a una intensa semana de audiencias públicas del impeachment, han declarado Hill y David Holmes, asistente del Departamento de Estado, que escuchó una conversación telefónica entre Sondland y el presidente el pasado 26 de julio. Ambos testimonios han reforzado el principal argumento de los demócratas: que Trump utilizó la política exterior para perseguir objetivos políticos personales, disparando las alarmas en las estructuras de la diplomacia y la seguridad nacional estadounidenses.

Hill ha criticado a los republicanos por difundir "una narrativa ficticia" que decía que fue Ucrania, y no Rusia, el país que interfirió en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Dicha desacreditada teoría, abrazada por el presidente Trump y por su abogado personal, Rudy Giuliani, es importante en la trama del impeachment. Lo es porque la investigación se basa en las acusaciones de que el presidente Trump retuvo un paquete de ayuda militar a Ucrania y se resistió a acordar una visita a la Casa Blanca, ansiada por el recién elegido presidente Volodímir Zelenski, para presionar al Gobierno de Kiev con el objetivo de que se comprometiera públicamente a investigar las actividades en Ucrania del hijo del exvicepresidente demócrata Joe Biden, así como a indagar precisamente sobre esta teoría acerca de la injerencia ucrania en las elecciones de 2016.

Según Hill, dicha teoría fue inventada por los servicios de inteligencia rusos para desestabilizar a Estados Unidos y desviar la atención de su propia (y hoy demostrada) injerencia. "Me niego a tomar parte en un esfuerzo de legitimar una narrativa alternativa sobre que el Gobierno de Ucrania es el adversario de EE UU y que Ucrania, y no Rusia, nos atacó en 2016", ha dicho Hill. "Estas ficciones son dañinas incluso si se despliegan por motivos puramente de política doméstica".

Holmes, por su parte, ha asegurado que el 26 de julio, en un restaurante de Kiev, escuchó por encima una llamada telefónica en la que el presidente Trump preguntaba a Sondland sobre las investigaciones a sus rivales demócratas que quería que llevara a cabo el Gobierno de Kiev, y Sondland le respondía que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, “amaba su culo [el de Trump]”. El miércoles, Sondland reconoció que esa conversación se había producido y que ese es el tipo de lenguaje que él usaba cuando hablaba con el presidente.

Holmes aseguró que, después de oír la conversación, le preguntó a Sondland si era cierto que a Trump no le importaba nada Ucrania. “No, en absoluto, no le importa una mierda”, le dijo Sondland. El embajador confirmó todo lo que dijo Holmes, excepto una parte. Dice no recordar que mencionara que Biden era lo que sí le importaba, en referencia al rival demócrata de Trump, cuyo hijo estaba en el consejo de la compañía ucrania Burisma.

Tanto Hill como Holmes, que ya habían testificado a puerta cerrada, han asegurado que estaba claro que Rudy Giuliani, el abogado personal de Trump, sin cargo alguno en la Administración, lideraba esa oscura ofensiva para que el Gobierno de Kiev investigara a los demócratas. “Claramente avanzaba ideas y asuntos que podrían, probablemente, volverse en nuestra contra. Y, de hecho, creo que ahí es donde estamos hoy”, ha dicho Hill.

Hill asegura que compartió con sus superiores su preocupación por esa suerte de canal diplomático paralelo que Giuliani estaba liderando en Ucrania. Le contó sus preocupaciones a John Bolton, consejero de Seguridad Nacional hasta su dimisión el 10 de septiembre, que se refirió a Giuliani como “una granada de mano que va a volar a todo el mundo”.

Los testimonios de Hill y Holmes han sido los últimos previstos esta semana y, de momento, los últimos programados en esta fase de audiencias públicas. Este jueves, un grupo de senadores republicanos se reunió con funcionarios de la Casa Blanca para debatir la estrategia sobre el proceso. Se inclinaron, según The Washington Post por la opción (suponiendo que la Cámara de Representantes apruebe el impeachment, algo que se espera haga en las próximas semanas) de que el Senado lleve a cabo un juicio relativamente rápido, de unas dos semanas de duración, en lugar de desestimar inmediatamente los artículos del impeachment, como sugerían algunos senadores y como ha apuntado en el pasado que preferiría el propio Trump.

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