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La canciller Merkel visita Auschwitz por primera vez

La memoria de los crímenes nazis es "inseparable" de la identidad alemana, señala la dirigente

La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (a la izquierda de la canciller), a su llegada al campo de concentración de Auschwitz.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha visitado este viernes por primera vez en sus 14 años de mandato Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi, situado al sur de Polonia y en el que fueron asesinados más de un millón de prisioneros, en su mayoría judíos, durante la Segunda Guerra Mundial. En la visita, dotada de una profunda carga política, Merkel confesó sentirse “profundamente avergonzada por los atroces crímenes que cometieron los alemanes", que "van más allá de todos los límites imaginables".

Acompañada del primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, Merkel llegó a Auschwitz poco después de las once de la mañana vestida de riguroso negro. Ambos cruzaron la entrada del campo, bajo la verja con el ominoso lema “Arbeit macht frei” (el trabajo libera), y guardaron un minuto de silencio ante el Muro de la Muerte —el paredón donde los nazis fusilaron a decenas de miles de prisioneros—, ante el que depositaron flores. Merkel subrayó que la memoria de los crímenes nazis es "inseparable" de la identidad alemana, en una clara condena del discurso de la extrema derecha germana que cuestiona la cultura del arrepentimiento.

"Cuando se recorre este lugar, una solo puede guardar un respetuoso silencio —afirmó Merkel—, porque no hay palabras para describir toda la tristeza y el sufrimiento de quienes fueron asesinados, torturados y humillados aquí". “Nunca debemos olvidar, y tampoco relativizar (…) lo que ocurrió aquí no se puede entender con sentido común”, dijo tras recorrer el campo con representantes de la comunidad judía y un superviviente del Holocausto, Stanislaw Bartnikowski, de 87 años. La visita coincide con el décimo aniversario de la Fundación Auschwitz-Birkenau, de la que Alemania es el principal donante (el jueves Berlín anunció la concesión de 60 millones de euros).

Merkel visitó un barracón donde se muestran latas vacías del gas Zyklon B usado en las cámaras de exterminio, y algunas dependencias de Birkenau, la estación término de los llamados ferrocarriles de la muerte. En vísperas de la visita, Merkel había advertido en Berlín de que uno de los objetivos de su Gobierno es asegurar que la comunidad judía pueda vivir en Alemania sin miedo. “Alemania no tolerará ningún acto de antisemitismo”, dijo este viernes en Auschwitz. En octubre, dos personas fueron asesinadas a tiros en un intento de asalto a una sinagoga en Halle (Sajonia, este del país) durante la celebración de la festividad de Yom Kipur.

“No es retórica advertir hoy de nuevos crímenes inspirados por la intolerancia. También hoy día, el racismo y los delitos motivados por el odio están experimentando un nuevo auge. El antisemitismo amenaza actualmente la vida de los judíos en Alemania y Europa”, añadió la canciller, calificando el ejemplo de Auschwitz de imperativo para "proteger la dignidad de nuestro prójimo”.

Consciente de que se encontraba en Polonia, donde el discurso oficial pugna por marcar distancia de las atrocidades nazis incluso mediante intentos de persecución penal, y evitar que medios e historiadores hablen de campos de concentración polacos, la canciller quiso subrayar el hecho de que Auschwitz operó entre 1940 y 1945 "en la Polonia ocupada" —los nazis la habían anexionado en 1939, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial—, "por lo que no queda lugar a dudas de que Auschwitz es un campo de concentración alemán, dirigido y administrado por alemanes". “Quiero enfatizar esto y dejar claro que nosotros [los alemanes] no rehusamos asumir la responsabilidad de los hechos que se desarrollaron” en Auschwitz.

Aunque los medios alemanes calificaron de histórica la visita, no es la primera vez que un jefe de Gobierno alemán visita Auschwitz (antes lo hicieron Helmut Schmidt, en 1977, y Helmut Kohl, en 1989 y 1995), pero sí es una novedad que la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD, en sus siglas alemanas) esté representada en el Reichstag y en los parlamentos de algunos Länder.

Durante su mandato, la canciller ha visitado Ravensbrück, Dachau y Buchenwald, antiguos campos nazis en Alemania, pero también el monumento al Holocausto de Yad Vashem, en Jerusalén. En 2008, fue la primera jefa de un Gobierno alemán que pronunció un discurso en la Kneset, el Parlamento israelí, donde recordó "la vergüenza" que mancha a los alemanes. Desde hace 23 años, el 27 de enero se celebra el día en recuerdo de las víctimas del nazismo en Alemania.

El recinto del antiguo campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, que en 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, abarca unas 200 hectáreas de terreno en las que se levantan 155 edificaciones y 300 ruinas, incluidas las de las cámaras de gas y los crematorios.

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