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Llegaron a Croacia para jugar al tenis de mesa y acabaron deportados a Bosnia

Dos jóvenes deportistas nigerianos de 18 años relatan que fueron arrestados y conducidos a punta de pistola hasta la frontera bosnia como inmigrantes irregulares. Ahora están en un limbo legal

Los dos deportistas nigerianos deportados a Bosnia.
Los dos deportistas nigerianos deportados a Bosnia.

Llegaron el 12 de noviembre a Croacia desde su país, Nigeria, para jugar un torneo de pimpón. Perdieron, pero guardarán de aquel viaje un sabor mucho más amargo que el de la derrota. Abia Uchenna Alexandro y Eboh Kenneth Chinedu, estudiantes de la Universidad de Tecnología Owerri, de 18 años, se encuentran retenidos desde hace casi un mes en Bosnia y Herzegovina atrapados en una maraña legal. 

Los dos jóvenes finalizaron su participación en el campeonato mundial entre universidades en Pula (57.000 habitantes, al noroeste de Croacia) y se trasladaron el día 17 a la capital, Zagreb. Según relataron telefónicamente al diario británico The Guardian, la noche previa a su partida decidieron salir a pasear por las calles de la ciudad croata. "Salimos del albergue a caminar. De repente unos agentes nos dieron el alto y nos pidieron la documentación. Tratamos de explicar que nuestros pasaportes estaban en el albergue y que teníamos un visado regular, pero no nos escucharon", explicó Eboh Kenneth Chinedu.

Sin dar crédito a lo que les estaba ocurriendo, los dos deportistas preguntaron a los policías de la patrulla nocturna que les acusaban de haber cruzado desde Bosnia ilegalmente: "¿Qué es Bosnia?". "Pensamos que estaban de broma", aseguran. Pero no era el caso: los agentes, siempre según el relato de los jugadores, no les permitieron regresar a su hotel para recoger los pasaportes y poder demostrar así su procedencia, según recoge el diario estadounidense The New York Times.

Ese fue el inicio de una pesadilla que aún continúa. A ojos de los agentes los dos estudiantes eran inmigrantes irregulares. Un día después, siempre según su testimonio, varios policías los llevaron en una camioneta a un bosque fronterizo y los forzaron a internarse en Bosnia y Herzegovina junto a un grupo de migrantes paquistaníes. Chinedu recuerda así la escena: "La policía nos ordenó movernos por el bosque. Me negué y les rogué una vez más que verificaran nuestra situación en el país, pero no me escucharon. Me dieron una patada en la espalda y me dijeron que me dispararían si no me movía". Antes, según declararon a The New York Times, les robaron la ropa y todo su dinero y les forzaron a caminar a punta de pistola. 

En territorio bosnio los dos jóvenes fueron encerrados en un campo de reclusión con miles de migrantes que malviven en tiendas de plástico sin ningún tipo de servicio y con temperaturas por debajo de cero grados. Hace solo unos días, al darse a conocer su historia en todo el mundo, los dos deportistas africanos fueron trasladados a un centro gubernamental en Sarajevo, la capital bosnia. Mientras, las autoridades de ese país y las croatas discuten sobre cuál de ellas tiene que responsabilizarse de los deportistas africanos.

Dragan Mektić, ministro de Seguridad bosnio, acusó al país vecino de haber desplazado por la fuerza a los dos jóvenes hasta su territorio y de cometer actos ilegales, según Al Jazeera. Para las autoridades bosnias los dos deportistas suponen un problema, porque técnicamente se han convertido en inmigrantes irregulares en el país. “Respetando los procedimientos legales, ahora tenemos que llevarlos de regreso a Croacia. Es obvio que tienen visas croatas, que están en Bosnia y Herzegovina ilegalmente”, ha afirmado Mektić.

El Ministerio del Interior de Croacia ha rechazado el testimonio de los nigerianos. Lo considera impreciso y contradictorio, y asegura en una respuesta al NYT que ninguno de los agentes destinados en tareas de inmigración irregular actuó contra ellos. Pero la Organización Internacional de las Migraciones de la ONU tiene otro parecer: tras verificar la documentación, comprobó que tenían un visado válido hasta el 3 de diciembre. Permanecían, por tanto, de manera regular en el país al que, como ellos aseguran, habían viajado para participar en la competición. Los organizadores del campeonato dan fe de ello. 

Mientras la pelota va de un Estado a otro, los dos jóvenes cumplen ya más de un mes fuera de casa. En un viaje en el que perdieron un campeonato y la libertad.

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