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Grecia, Chipre e Israel dan luz verde al plan del gasoducto en el Mediterráneo oriental

El proyecto tomará forma en una zona donde la explotación de hidrocarburos crea tensiones con Turquía

De izquierda a derecha, el primer ministro de Chipre Nikos Anastasidis, el de Grecia Kyriakos Mitsotakis y el israelí Benjamin Netanyahu hoy durante la reunión.
De izquierda a derecha, el primer ministro de Chipre Nikos Anastasidis, el de Grecia Kyriakos Mitsotakis y el israelí Benjamin Netanyahu hoy durante la reunión.

Grecia, Chipre e Israel han firmado este jueves, en Atenas, el acuerdo para el ambicioso proyecto de construcción del gasoducto EastMed, que pretende abastecer a la Unión Europea con gas natural del Mediterráneo oriental y crear así un nuevo corredor que facilite la independencia energética del continente. Se trata de una iniciativa geoestratégica y económicamente ambiciosa, que a la vez pone en jaque las aspiraciones energéticas de Turquía en la zona, lo que la convierte en una fuente de nuevos conflictos en una región históricamente disputada.

El acuerdo ha sido firmado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; su homólogo griego, Kyriakos Mitsotakis, el presidente chipriota, Nicos Anastasiades, y los titulares de Energía de los tres países.

Netanyahu destacó, en un comunicado previo a la reunión, que "la alianza de los tres países" es de "enorme importancia para el futuro energético de Israel y para la estabilidad en la región". Por su parte, el ministro griego de Energía y Medio Ambiente, Kostis Hatzidakis afirmó, en el canal de televisión griego Antena, que el gasoducto es "un proyecto de paz y cooperación en el Mediterráneo oriental a pesar de las amenazas turcas".

Las reservas de gas y petróleo frente a las costas de Chipre han provocado tensión con Ankara. El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan ha cuestionado el derecho de Chipre -cuyo tercio septentrional fue ocupado en 1974 por Turquía provocando la división de la isla- a realizar cualquier tipo de exploración y explotación de los recursos energéticos, y ha realizado una demostración de fuerza en los últimos meses enviando buques de perforación a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) chipriota a pesar de las advertencias de Washington y de la UE.

Ankara, además, ha firmado con Libia un acuerdo marítimo con el que pretende yugular —si entra en vigor— el recorrido del gasoducto.

Con una longitud de 1.872 km, el gasoducto EastMed, que en su mayor parte será submarino, permitirá el transporte de entre 9.000 y 11.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año desde las reservas marinas frente a Chipre e Israel hacia Grecia, así como a Italia y otros países del sureste de Europa a través de los gasoductos Poseidón e IGB. El proyecto prevé una inversión de 8.000 millones de dólares (unos 7.163 millones de euros).

El origen del proyecto se remonta a 2013, cuando la sociedad pública griega de gas natural Depa lo incluyó en la lista de "obras de interés común" de la Unión Europea, que se benefician de fondos europeos para cubrir una parte de los trabajos preparatorios. El coste actual del gasoducto hasta Italia se estima en 6.000 millones de euros (6.700 millones de dólares).

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