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Trump ignora el 'impeachment' en Davos y arremete contra el “catastrofismo climático”

El presidente de EE UU aparca el "América primero pero no en solitario" de 2018 y enarbola "los trabajadores primero"

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho frente al inicio del juicio político en su contra siendo totalmente fiel a su estilo. A 6.700 kilómetros de distancia y ante los principales líderes del mundo, Trump ignoró al Senado y el impeachment y se dedicó a desgranar los logros de su presidencia bajo su nueva bandera: “poner a los trabajadores primero”. Ante la joven activista sueca, Greta Thunberg, lo más parecido a su antítesis en esta cumbre, el mandatario arremetió contra el “catastrofismo climático”.

Trump, tras su intervención en el Foro de Davos este martes.

Nada queda en el discurso de Trump del "América primero pero no en solitario" que defendió en este mismo escenario en 2018, cuando trataba de quitar hierro a su apuesta por el unilateralismo. La clave actual tiene que ver con las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre, independientemente del foro donde pronuncie su discurso. "Cuando hablé en este foro hace dos años, les dije que habíamos lanzado el gran regreso estadounidense", ha asegurado Trump. "Hoy me enorgullece declarar que Estados Unidos se encuentra en medio de un boom económico como nunca antes había visto el mundo".

Su América primero se ha convertido ahora en los trabajadores primero, sin más destinatarios que quienes deben depositar su voto el próximo mes de noviembre. Poco antes de subir al Air Force One con destino a Suiza, Trump ya había publicado un vídeo, de marcado tono electoral, donde repasaba todos sus logros al frente de la Casa Blanca. Más o menos como el largo desglose, de unos 20 minutos, que hizo este martes en el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). “Esperaban que crearamos dos millones de empleos y hemos creado siete”; “en la primera mitad de 2019 atrajimos un 25% de toda la Inversión Extranjera Directa del mundo"; “en la misma semana hemos firmado dos acuerdos comerciales, con China y Canadá y México, que marcarán la senda del siglo XXI”. Por resumir, “la nueva prosperidad estadounidense es innegable, sin precedentes y sin comparación en el mundo”.

No ahorró, como también es habitual, críticas a la Reserva Federal que, según Trump, "subió los tipos demasiado deprisa y los está bajando demasiado lentamente". Después, los asesores económicos que viajan con Trump ponían paños calientes a las palabras del presidente y respaldaban la labor del banco central.

“Cada decisión que tomamos sobre impuestos, comercio, legislación, energía, inmigración, educación y muchos otros solo busca mejorar el día a día de los estadounidenses”, resumió su nuevo moto, en un discurso leído hasta en las pausas y sin sus habituales improvisaciones y bromas. Tanto que el mandatario se permitió dar consejos a los líderes políticos que le escuchaban. "Los demás países deberían tomar ejemplo de nuestro modelo económico, que pone a los ciudadanos primero", apuntó.

En el escaso tiempo que dedicó en su discurso a otras cuestiones que no fuera ensalzar su mandato, Trump también tenía la vista puesta en la política interna. En presencia de la activista sueca Greta Thunberg, que poco antes había criticado a los líderes de Davos por hablar mucho del clima pero no hacer nada, Donald Trump arremetió contra los "catastrofistas" que alertan de las graves consecuencias del cambio climático. "Tenemos que rechazar a los eternos catastrofistas y sus predicciones de apocalipsis". No es tiempo de pesimismo, es tiempo de esperanza, insistía. Trump acusó a los "herederos de los insensatos adivinos del pasado" de equivocarse en el cambio climático, como ya hicieron, según él, cuando décadas atrás predijeron la superpoblación del planeta o el final del petróleo.

"Predijeron una crisis de sobrepoblación en los años sesenta, una hambruna masiva en los años setenta y el fin del petróleo en la década de 1990. Estos alarmistas siempre exigen lo mismo: poder absoluto para dominar, transformar y controlar cada aspecto de nuestras vidas. Nunca dejaremos a los socialistas radicales destruir nuestra economía, destrozar nuestro país o acabar con nuestra libertad", afirmó el líder estadounidense, en una abierta referencia a sus rivales demócratas en las elecciones del próximo mes de noviembre.

El mensaje triunfalista de Trump llega 24 horas después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) augurara un crecimiento más moderado para la primera potencia este año, 2%, y el que viene 1,7% después del 2,3% alcanzado en 2019, ahora que el estímulo procedente de la rebaja fiscal se desvanece. Economistas de perfil tan dispar como Kenneth Rogoff o el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, cuestionaron el discurso del presidente. “Aunque tiene razón en muchas cifras, Estados Unidos disfruta de una economía en recuperación desde hace 10 años por mucho que en los últimos tres haya ido mejor de lo previsto”, precisó Rogoff. “Son datos manipulados en muchos casos y directamente mentiras en otras”, dijo Stiglitz.

La estancia de Trump en Davos será corta, poco más de 24 horas en las que ha aprovechado para reunirse con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Irak, Barham Salih, y el primer ministro de Pakistán, Imran Khan. Una agenda de perfil bajo para un día destacado en la historia estadounidense.

Greta y los árboles

Pudiera parece que la joven activista sueca, Greta Thunberg, exculpaba la política ambiental de Donald Trump por los escasos avances registrados en la lucha contra el cambio climático aunque nada más lejos de su intención. “Ustedes hablan mucho del clima pero no hacen nada”, criticó Thunberg en una de sus intervenciones en Davos. “El problema no es que Estados Unidos se haya salido del acuerdo de París, el problema es que los demás no cumplen sus compromisos”, reprochó a los líderes del Foro Económico. “No basta con plantar árboles”, zanjó. Precisamente durante su discurso ante el plenario, Trump anunció la adhesión de Estados Unidos a la iniciativa del Foro de plantar un millón de árboles. Preguntado por la activista, Trump sólo respondió: “Yo quiero agua limpia y aire limpio”.

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