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Alemania prohíbe el grupo neonazi Combat 18

La policía efectúa redadas en seis Estados federados y se incauta de material de la organización

Armas y material de propaganda neonazi, confiscado al norte de Alemania en 2003. REUTERS

El Ministerio de Interior alemán anunció este jueves la prohibición y disolución del grupo neonazi Combat 18, activo en todo el país y conocido por organizar conciertos y distribuir música de contenido ultraderechista. Desde primera hora de la mañana, unos 200 policías realizaron redadas en seis Estados federados alemanes y confiscaron documentos, ordenadores, teléfonos móviles, así como un bate de béisbol con clavos, gas irritante y ropa con propaganda nazi, según informó el ministerio.

La prohibición se produce en un contexto de creciente preocupación ante los ataques y amenazas ultraderechistas a políticos en todo el país. El pasado octubre, un presunto neonazi abrió fuego contra una sinagoga en Halle, en el este del país, y mató a dos personas. Poco antes, en junio, un político conservador murió asesinado por otro extremista. Los recientes ataques “han mostrado con brutalidad que el extremismo de derechas y el antisemitismo son un peligro considerable para la sociedad libre”, dijo el ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, en un comunicado.

“La prohibición de hoy es un mensaje claro: el extremismo de derechas y el antisemitismo no tienen cabida en nuestra sociedad”, añadió. El ministro destacó que Combat 18 propaga la ideología ultraderechista y antisemita a través de la producción y distribución de música y la organización de conciertos. El objetivo y las actividades del grupo son contrarias al orden constitucional, según la nota emitida por el ministerio, que considera a la organización “neonazi, racista y xenófoba”. Los objetivos del grupo “son similares a los del nacionalsocialismo”, añade. Se trata de la decimoctava asociación ultraderechista prohibida por el Gobierno.

Combat 18 Alemania sigue la estela de la organización británica fundada en 1992 con el mismo nombre, célebre en los entornos neonazis. Los números de su nombre hacen alusión a la primera y octava letra del abecedario, la A y la H, las iniciales de Adolf Hitler. Miembros de la organización alemana fueron detenidos hace dos años y medio por posesión ilegal de armas, cuando regresaban de un entrenamiento de tiro en la República Checa. Otro de sus miembros estuvo encarcelado en el pasado por disparar a un ciudadano tunecino.

El jueves, los agentes se presentaron en el centro de trabajo de Stanley R., uno de los cabecillas del grupo, y le llevaron hasta su apartamento para efectuar un registro. La policía calcula que la organización está compuesta por una veintena de personas.

Asesinato de un político

Los investigadores vinculan con Combat 18 al principal sospechoso del asesinato de Walter Lübcke, un político conservador conocido por su defensa de la integración de refugiados. Lübcke murió de un disparo en la cabeza el pasado junio cuando estaba en la terraza de su casa en Wolfhagen-Istha, en el oeste del país. El goteo de políticos locales atacados y amenazados es continuo en toda Alemania. Este jueves, Dieter Spürck, del bloque conservador (CDU) de la canciller, Angela Merkel, anunció que renuncia a volver a presentarse en Kerpen (oeste) tras recibir él y su familia amenazas procedentes de distintos grupos. “Hay una creciente brutalización de toda la sociedad”, ha dicho Spürck.

El anuncio del ministro se topó con las críticas de algunos políticos que consideraron que llega demasiado tarde. Martina Renner, de Die Linke, consideró la prohibición “meramente simbólica” porque debía haberse producido hace medio año, insistió. “Ha pasado el tiempo suficiente para que el grupo neonazi haya podido deshacerse de documentos financieros y de borrar comunicaciones”, dijo en declaraciones recogidas por la televisión pública ARD.

La decisión de este jueves se enmarca en el plan que el Gobierno alemán presentó el pasado diciembre para combatir el extremismo de derechas. Berlín planea crear 600 puestos para hacer frente a la criminalidad ultra que atente contra el orden democrático. Junto a las organizaciones neonazis más clásicas, el Ministerio de Interior vigilará la miríada de grupúsculos conocidos como “las nuevas derechas”, entre ellas la facción más radical de Alternativa para Alemania (AfD) o el movimiento identitario.

Denominada El Ala, es especialmente fuerte en el este del país, donde el partido AfD logró el pasado otoño excelentes resultados en las elecciones regionales. La extrema derecha alemana entró por primera vez en el Parlamento federal en septiembre de 2017 con un 12,6% de los votos. El resto de partidos políticos acusa a AfD de incitar al odio a través del discurso xenófobo.

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