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5.000 euros por averiguar “el lugar de La Mancha” que no quiso mencionar Cervantes

El sociólogo Francisco Parra ha concluido que el sitio al que se refiere la primera línea del 'Quijote' es Villanueva de los Infantes y ofrece un premio a quien refute sus tesis

Plaza mayor de Villanueva de los Infantes.
Plaza mayor de Villanueva de los Infantes.
Villanueva de los Infantes

Quiere pasar a la historia como “el único científico que luchó por superar o destruir su propia teoría en aras de la verdad”. Francisco Parra ha hallado “16 hechos verificables” para demostrar que su pueblo de nacimiento, Villanueva de los Infantes, es ese “lugar de La Mancha” al que se refería Cervantes en la primera línea del Quijote. Este sociólogo de 82 años está tan convencido de sus conclusiones que ofrece 5.000 euros a quien consiga rebatirlas.

Francisco Parra.
Francisco Parra.

Y cada año, advierte, subirá la cantidad. Hasta llegar a los 25.000 euros (todo su capital, confiesa). Lo hace con el propósito de defender su rigor científico y, en cierto modo, su honor. “Siempre me pasa lo mismo: cuando digo que el ‘lugar de La Mancha’ del Quijote es Villanueva de los Infantes, me preguntan de dónde soy; contesto que de este pueblo de Ciudad Real y noto expresiones de duda que como científico resultan insoportables. Se creen que soy como otros autores que le atribuyen pasajes del libro a su tierra”, relata con fastidio. Ante ese descrédito, Parra ha puesto precio a los cuchicheos que van en su contra.

“La idea de averiguar el famoso lugar salió allá por el año 2000, en un congreso de sociología en Lisboa”, explica Parra, que se ha pasado la vida dando conferencias y clases en Estados Unidos, Australia y Japón y como catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, por nombrar parte de su amplio currículo antes de jubilarse. En aquel encuentro portugués, varios profesionales “muy derivados a sistemas formales” elucubraron sobre la posibilidad de medir con parámetros científicos cuál era el rincón donde, adarga antigua y rocín flaco, enloquecía Alonso Quijano. “Nos picó la curiosidad”, recuerda.

Una ilustración del 'Quijote'.
Una ilustración del 'Quijote'.

Fue una especie de reto. Un desafío que él se tomó en serio: agarró esta obra clásica de nuestras letras y empezó a subrayarla, a analizarla e incluso a realizar operaciones matemáticas. “Lo tengo desgastado [el libro]. Para esta tremenda labor he tenido que examinar frase por frase. Era un esfuerzo considerable”, afirma con satisfacción. Apuntó unos cuantos datos orientativos. Por ejemplo, calculaba los tiempos que tardaban en la novela para llegar de un sitio a otro en asno o caballo. Dio con los 16 “hechos” mencionados. Uno de ellos señala a Villanueva de los Infantes como el punto donde convergían, según sus mediciones, los trayectos relatados en algunos episodios desde Toboso, Puerto Lápice, Munera o Sierra Morena.

Entre 2005 y 2013 Parra publicó tres volúmenes con estos hallazgos junto al filólogo Manuel Fernández Nieto: El lugar de La Mancha es… el Quijote como un sistema de distancias/tiempos, El enigma resuelto del Quijote. Un debate sobre el lugar de La Mancha y El lugar de La Mancha. Un irónico Cervantes a la luz de la crítica científica. También montó el CILMEQ (Centro Internacional Lugar de La Mancha de Estudios sobre el 'Quijote') y elaboró una ruta con paneles sobre los “16 hechos verificables” a lo largo de esta población de unos 5.000 habitantes.

Un bar de la localidad, con una inscripción alusiva al 'Quijote'.
Un bar de la localidad, con una inscripción alusiva al 'Quijote'.

Desde un pequeño local situado detrás de la iglesia de Villanueva de los Infantes colgó el cartel con su oferta: “El CILMEQ establece un único precio de 5.000 euros a la crítica que logre invalidar o refutar la tesis de Villanueva de los Infantes como ‘ese lugar de La Mancha’ en el Quijote, en tanto que es el pueblo que presenta mayores probabilidades de serlo”. Para optar al concurso hay que cumplir algunos requisitos, como adquirir una bolsa con la información requerida o no superar las 1.200 palabras. “Aún no hemos recibido ninguno”, lamentaba hace unos días el impulsor, que valorará las aportaciones “por medio de una comisión multidisciplinar compuesta por cinco catedráticos”.

Su pasión ha levantado ampollas en municipios de la zona que tradicionalmente se habían atribuido el título. “Los políticos de Toledo tratan de esconder el hecho científico, favorecidos por el mayor número de votos frente al empobrecido Campo de Montiel”, protesta. Pero también le ha valido alabanzas. El poeta chileno Nicanor Parra llegó a citarle al recibir el premio Cervantes en 2011. En su discurso apuntaba que existen tres Quijotes: el del Manco de Lepanto, el del Cojo de Avellaneda y el de Parra, al que denomina “capitán del equipo de arqueólogos que descifró el enigma cervantino”. Algo que Parra sigue agradeciendo, igual que agradece al periódico local El Balcón de Infantes por hacerse eco de las deducciones, al pintor Miguel Medina por apoyarle y a las cuatro o cinco personas que le echan una mano cuando alguien pide información.

Queda una pregunta por resolver en torno a todo este asunto. No es de dónde viene nuestro Caballero de la Triste Figura, sino ¿por qué Cervantes decide no aclarar cuál es el famoso lugar del que prefiere no acordarse? Parra cree que lo hace a conciencia. “Cervantes era un personaje muy irónico, desafiante. Era muy completo y muy complejo. Puede que pensara: ‘Ahí os dejo esta incógnita para gente ociosa’. Y han tenido que pasar cuatro siglos para que se descifre”, aduce con orgullo, tan convencido de su teoría que deja su patrimonio y su legado intelectual a cara descubierta, ofreciendo la posibilidad de que se la destrocen. Y, encima, pagando por ello. “Es la única manera de hacer callar las voces críticas o suspicaces sin fundamento”, zanja.

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