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Sánchez: “Pedimos a los españoles una mayoría más clara el 10 de noviembre”

El presidente en funciones da por hecha la repetición electoral tras el fracaso de la investidura

Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa en La Moncloa. En vídeo, declaraciones de Sánchez.

Pedro Sánchez ha culpado a Pablo Iglesias y Albert Rivera de ser los principales responsables de que España encare las cuartas elecciones generales desde 2015. “Ciudadanos ni es liberal ni de centro”, ha cargado el presidente en funciones tras el último volantazo de Cs, que propuso una abstención conjunta con el PP a cambio de unas condiciones que el PSOE dice ya cumplir. “España no necesita dos Gobiernos en uno ni un Gobierno en prácticas. Iglesias va camino de un récord, es la cuarta vez que Unidas Podemos impide un Gobierno progresista”, le dedicó Sánchez a su socio preferente.

El movimiento a ultimísima hora de Rivera, en el que Ciudadanos se abrió por primera vez desde las elecciones generales del 28 de abril a una investidura de Sánchez, alivió este martes la tensión que el vértigo a una nueva cita electoral produce en el PSOE. De entrada, por las expectativas de pactos poselectorales que podrían romper la parálisis de los bloques actuales el 10 de noviembre. Unas elecciones en las que los socialistas, contrarios a una coalición con Unidas Podemos, dan por segura de nuevo su victoria aunque no se ponen de acuerdo en si lograrán una mejora sustancial o intrascendente. “Lo hemos intentado todo y nos lo han hecho imposible”, aseveró Sánchez tras cerrar la ronda de consultas con el Rey. El voto en contra del PP se daba por seguro. “Lamentablemente los conservadores españoles poco tienen que ver con los europeos y han optado por desentenderse. El partido que se dice de centro liberal prefiere poner un cordón sanitario a la socialdemocracia y abrazar a la ultraderecha”, remarcó Sánchez en especial alusión a Ciudadanos. El presidente en funciones evitó la autocrítica.

En un contexto tan volátil, con los presidentes autonómicos acuciados por la asfixia financiera que les supone no recibir la parte que le corresponde de los 5.000 millones de euros pendientes de las entregas a cuenta, el giro abrupto de Ciudadanos fue recibido como un bálsamo. Al menos en términos de relato. Lo mismo que la decisión de Iglesias de no favorecer la investidura con su voto a favor. Pero Ciudadanos era este martes el objetivo prioritario del PSOE. “Prueba de la credibilidad de su propuesta es que solo les ha durado un día”, arremetió un ministro a su llegada al Congreso.

El PSOE recibió con escepticismo la iniciativa postrera de Ciudadanos, cuyo líder se ha referido a Sánchez como un “peligro” para el sistema en los últimos cinco meses. Rivera también ha tildado al PSOE y sus supuestos socios independentistas de “banda” que considera a España “un botín” a repartir.

La reacción de Ciudadanos, que calificó de “una tomadura de pelo” la carta en la que Sánchez le solicitó su abstención al entender que cumplía con todos los requisitos que se le planteaban, reafirmó a los socialistas. Tras hablar por teléfono con Iglesias y Pablo Casado para conocer el sentido de su voto, el presidente en funciones interpeló a Rivera pasado el mediodía y se comprometió por escrito a “no vacilar” en la aplicación del artículo 155 en Cataluña si fuera necesario. Y a “aliviar la carga fiscal” de los trabajadores y clases medias, incluidos los autónomos.

Lo que el líder del PSOE no aceptó fue un pacto con PP, Ciudadanos y UPN en Navarra, donde los socialistas ya gobiernan con los nacionalistas de Geroa Bai y Podemos. Sánchez insistió en que, al contrario de lo que postula la derecha, no pactaron nada con EH Bildu, que facilitó el Ejecutivo de María Chivite tras la abstención de varios de los diputados de la izquierda abertzale. El presidente en funciones recalcó en su carta a Rivera que los socialistas habían hecho posible el cambio de gobierno en Ayuntamientos como el de Pamplona, donde gobernaba EH Bildu y ahora lo hace la coalición de España Suma. “No es en verdad nada serio”, zanjó Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE y portavoz en el Parlamento, sobre la propuesta de Ciudadanos. A juicio de la número dos de los socialistas, Rivera pretendía “ponerse el foco encima” tras “cinco meses desaparecido” en los que se dedicó a vetar al PSOE y permitir que el PP mantuviera Gobiernos como los de Madrid y Murcia, en los que el partido de Rivera ha entrado y cuentan con el apoyo externo de Vox. La ultraderecha no fue clave en Castilla y León, donde Ciudadanos también ha entrado en el Gobierno del PP, en el poder desde hace 32 años.

El último movimiento táctico de Ciudadanos desencadenó el vuelco del PSOE con Sánchez. Con algunos de los líderes territoriales más críticos, como Javier Lambán, al frente. El presidente de Aragón consideró “improcedente” la búsqueda de Rivera de un acuerdo “al límite, in extremis y sobre la bocina” para desbloquear la investidura. “Incluso ha desatendido llamamientos para ir a La Moncloa”, afirmó, recordando las negativas del líder de Ciudadanos a verse con el presidente en funciones. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, transmitió su respaldo “total” a Sánchez. “En estos momentos de vértigo es muy importante que el líder del partido cuente con una confianza previa que mantendremos pase lo que pase”, expresó.

Los 50 miembros de la dirección federal del PSOE fueron convocados a una reunión este jueves en Ferraz. Sánchez sentará con la cúpula socialista las bases de la estrategia en las siete semanas que quedan hasta el 10-N. “El 28 de abril ganamos las elecciones. Les pediremos a los españoles que lo digan aún más fuerte y claro el 10 de noviembre”, concluyó el líder del partido en el Gobierno.

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