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El Gobierno da los últimos pasos para poder aprobar la exhumación de Franco el viernes

La decisión no es definitiva, a la espera del visto bueno del presidente Sánchez

Varios turistas pasean por el exterior del Valle de los Caídos. En vídeo, 'Anatomía de la exhumación de Franco'.

El Gobierno tiene todo prácticamente listo para aprobar este viernes en Consejo de Ministros la exhumación de Franco. Ese día se daría conclusión al expediente y se anunciaría la fecha definitiva, que parece inminente y en cualquier caso será antes de las elecciones. Los detalles técnicos están prácticamente resueltos a falta de la decisión política que tome el presidente, Pedro Sánchez, sobre la oportunidad del momento. El Ejecutivo está también pendiente de la sentencia del procés, otro hito histórico para la política española. La previsión es que esa sentencia llegue el lunes 14, pero no hay certezas porque todo depende de lo que decida el Tribunal Supremo. Si no se aprueba finalmente este viernes la exhumación, será con toda probabilidad el próximo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hablado de "días" este miércoles en una entrevista en Tele 5.

En función de ese momento político y de los detalles técnicos, La Moncloa tiene ya muy trabajado un operativo especialmente delicado, esto es, la exhumación de los restos del único dictador europeo enterrado en un mausoleo de Estado bajo una enorme cruz visible desde varios kilómetros de distancia en una de las principales carreteras de acceso y salida a Madrid, la A-6.

Pocas cosas han llevado tanto trabajo en estos meses en La Moncloa como esa exhumación. Ha habido muchísimo desarrollo jurídico, en el que han trabajado los abogados del Estado para responder a los posibles escenarios adversos. La familia del dictador ha tratado de frenar la exhumación en los tribunales hasta que el Supremo dictaminó por unanimidad que los restos serán exhumados y llevados al cementerio de Mingorrubio, donde ya reposan los restos de la esposa de Franco, y no a la catedral de La Almudena, donde están los de su hija. Pero también hay mucho debate técnico sobre cómo sacar los restos y sobre todo sobre cómo trasladarlos hasta Mingorrubio, a 50 kilómetros del Valle de los Caídos. Incluso se ha llegado a contemplar la posibilidad de hacerlo en helicóptero, aunque no parece que la opción esté ganando enteros. La Guardia Civil planteó esa posibilidad ya el año pasado, cuando el Gobierno de Sánchez empezó a diseñar el operativo del traslado.

El equipo de máxima confianza de Sánchez, con el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños, al frente, y la Vicepresidencia del Gobierno, con Carmen Calvo a la cabeza, están trabajando para tratar de minimizar al máximo los riesgos de que una noticia positiva para ellos y que llevan intentando rematar desde julio del año pasado se tuerza y se convierta en un fiasco con manifestaciones de franquistas que puedan llegar a impedir el paso de la comitiva con los restos camino del cementerio. Nadie oculta que en plena precampaña electoral este asunto es muy sensible y el Gobierno confía en que llegar a las elecciones con esta promesa cumplida pueda servir para convencer a votantes de izquierdas indecisos. El Ejecutivo ha insistido en que quiere ejecutar el traslado "con respeto y dignidad" y en presencia de la familia del dictador, pero Sánchez aclaró que era "ciencia ficción" pensar que sería enterrado con honores de Estado como pedían sus nietos.

La Moncloa también le está dando muchas vueltas al momento en el que se hará la exhumación y el acceso que tendrá la prensa. Se trata de una cuestión muy delicada porque es la recuperación de unos restos que no se sabe en qué estado pueden estar después de 44 años, ya que pasa una corriente de agua cerca y la protección podría haberse deteriorado. El féretro está dentro de una caja de zinc y bajo una losa de 1.500 kilos.

Es una operación compleja en la que estará presente un forense para supervisar, aunque no tenga necesariamente que hacer ninguna pericia. La intención del Ejecutivo, salvo cambios de última hora, es que esta parte del operativo, que sucederá dentro de la cripta, se haga de forma reservada, sin la presencia de las cámaras, con algún tipo de biombo o algo similar para que no se pueda tomar imágenes tampoco desde lejos.

El momento en el que sí parece que la prensa tendría un acceso abierto es cuando el cuerpo ya haya sido exhumado y se proceda a su traslado hacia Mingorrubio. A la salida la de la cripta hay una enorme explanada desde donde se suelen realizar las fotografías más conocidas del mausoleo, con la cruz de fondo, y donde se han organizado concentraciones franquistas que prohibió la ley de memoria histórica, aprobada en 2007. Ese parece el lugar más probable para la prensa.

La fotografía de los restos del único dictador fascista europeo en una tumba de estas dimensiones —los otros más conocidos de su generación, como Mussolini o Salazar, están en tumbas muy discretas en sus pueblos de nacimiento y el cadáver de Hitler nunca apareció— no tendrá solo una dimensión histórica en España, sino también en varios periódicos internacionales, que han seguido el proceso de la batalla de la exhumación con interés. Por eso en La Moncloa están ultimando los detalles para un acontecimiento que genera una gran expectación mediática.

La gran inquietud del Gobierno es la posibilidad de que haya exaltados franquistas que provoquen un momento delicado frente a las cámaras, dentro o fuera del recinto. Por eso se está estudiando la posibilidad de hacerlo en un día sin acceso al público al Valle de los Caídos, como el lunes,  —o cerrar el recinto— para que solo pueda acceder la prensa. Todos estos detalles están en discusión y forman parte del debate interno del Gobierno hasta el último momento, en el que el presidente tomará la decisión definitiva. Pero lo que está claro es que es inminente.

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