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Miedo y asco en el mitin

El terreno se embarra. No solo de lodo, sino de hiel, bilis y heces, mucho más difíciles de limpiar del cuerpo, la piel y la memoria

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el líder andaluz del partido, Francisco Serrano, en un mitin. En vídeo, acto de campaña de Abascal. Vídeo: Europa Press

Ya no hace gracia. El combate se está embarrando que da miedo. Y asco. Porque no es de lodo, sino de hiel, bilis y heces, que son fluidos más viscosos y difíciles de limpiar de la ropa, la piel, la memoria y el alma. Crecidos unos por las alas de las encuestas y la pasividad de los adversarios. Estupefactos otros por haberse dormido en sus respectivos laureles subestimando las posibilidades del contrario. Ansiosos todos porque acabe la gangrena de la incertidumbre, los candidatos ya no disimulan humores, ni mentales ni orgánicos, y van a degüello aunque dejen detrás cadáveres de terceros.

El mitin de Santiago Abascal este jueves en Huelva pasará a los anales de las campañas en ese sentido. Después de llamar “energúmena” a la dirigente de Unidas Podemos, Teresa Rodríguez, por referirse como “nuestros niños y niñas” a los menores no acompañados bajo tutela de la Junta de Andalucía, el de Vox, que últimamente se está gustando que se eyacula encima, se adornó con el previsible: “Si son sus niños, que se los lleve a su casa”. Nada sorprendente en su discurso, si no fuera porque, entremedias, volvió a señalar a esos niños y niñas como blanco.

Este jueves, el mismo día en que la Real Academia admitía en su canónico seno la palabra “zasca”, las redes eran un estercolero de ídems. Un campo de odios y reyertas cruzados donde no se podía ni dar los buenos días sin que te cayera una lluvia de excrementos en forma de insultos y amenazas. Todos contra todos, aunque unos más contra todos que otros, quien me quiera entender que me entienda. Ayer también cerró el Círculo de Lectores. Dirán que qué tendrá que ver una cosa con otra. Pero a veces las noticias se leen mejor juntas.

Pedro en Funciones, por su parte, está exhausto. Atribuye al cansancio su salida del tiesto al arrogarse la comandancia en jefe de la Fiscalía General del Estado en una entrevista en RNE. Tan matao estaba que tardó más de 24 horas en caerse de la cama y acudir a La Sexta a disculparse de aquella manera.

Total, que con tanto asco, tanto miedo y tanto cansancio, creía una que se iba a quedar sin la anécdota del día. Menos mal que siempre nos queda Rivera Nunca Defrauda. Harto quizá de tantos malos humos, el de Ciudadanos cogió la moto y se piró a Valladolid a dar el mitin atalajado con un pantalón de cuero con dos franjas naranja enmarcándole el paquete económico. Mientras, los moteros del festival Pingüinos se desmarcaban del asunto.

Quien sí ha vetado a los periodistas de PRISA por no haberle gustado un editorial de este diario, es Vox. No es la primera vez que ocurre. En la campaña de las generales de abril ya lo hicieron. Después, se pusieron tan simpáticos y jacarandosos que se los rifaban las teles para animar sus tertulias con sus exabruptos, qué bestias, jajaja, qué risa. Lo de matar al mensajero tampoco es nuevo, por otra parte. Ya lo hizo Herri Batasuna. Y antes, los clásicos. Dicen que fue Tigranes El Grande, rey armenio, quien ordenó asesinar al emisario que le informó de que el romano Lucio Lúculo, que terminaría derrotándolo, se acercaba en lontananza. Vale, está cogido por los pelos. Lo he cogido de Wikipedia y algún latinista me soltará un zasca. Me lo merezco.

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