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Sánchez habla de diálogo y “crisis política” en Cataluña para atraerse a ERC

El presidente pregunta a los independentistas, que siguen en el no, qué Gobierno quieren cuando solo el PSOE y Unidas Podemos plantean un entendimiento

Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa en La Moncloa. En vídeo, así explica ERC su "no" a la eventual investidura de Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que ha logrado en 48 horas sumar el apoyo de Unidas Podemos para su investidura con un pacto de coalición, se mueve ahora rápidamente para intentar convencer a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) de que se abstenga, algo imprescindible para que salga investido si Ciudadanos sigue en el no. En su primera comparecencia con preguntas desde el acuerdo con Pablo Iglesias, Sánchez ha elegido con cautela las palabras para atraerse a ERC, que está exigiendo un cambio de discurso y una mesa de partidos fuera del Parlamento, como la que estuvieron a punto de acordar en febrero con Carmen Calvo.

Sánchez ha hablado de "crisis política" y "crisis territorial" y no ya de "crisis de convivencia", como hizo en campaña, y ha insistido varias veces en que él siempre defenderá el diálogo dentro de la Constitución. ERC insiste en rechazar la idea de la crisis de convivencia y ha pedido públicamente al presidente que admita que la crisis es política. Sánchez, que también ha planteado que es necesaria una "solución política", ha tratado de colocar a ERC ante una disyuntiva: si no ayuda con su abstención a que haya Gobierno, podría forzar unas terceras elecciones y abrir la puerta a la derecha y la extrema derecha, que no plantean el diálogo.

El presidente, que hasta hace pocos días hablaba de las enormes diferencias con Unidas Podemos en el asunto catalán, este jueves ha insistido como mensaje a Esquerra en que solo el PSOE y Podemos garantizan diálogo dentro de la Constitución para resolver la situación en Cataluña. "Si no, ¿qué solución proponen? ¿Qué Gobierno quieren?", ha lanzado como mensaje claro a los independentistas, que están en una situación muy compleja.

Sánchez ha definido como "ilusionante" y "novedoso" el preacuerdo de coalición suscrito con Unidas Podemos este martes, apenas dos días después de las elecciones generales del 10-N. "Había que resolver la crisis de gobernabilidad y lo hemos hecho en 48 horas", ha defendido. Tras una primera toma de contacto con los socialistas, ERC ha avanzado este mediodía que mantiene su no a la investidura, aunque no se ha cerrado a seguir hablando para llegar a un acuerdo. Su abstención es clave para que salga adelante el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos.

El presidente en funciones, sin embargo, no ha accedido, al menos de momento, a la petición de Esquerra de recuperar la mesa de partidos al margen del Parlamento que el Ejecutivo socialista estuvo a punto de pactar en febrero con ERC y PDeCAT para aprobar los Presupuestos. "Lo primero que tienen que hacer los catalanes es hablar entre ellos. De hecho, hay una mesa de partidos en el Parlament que debe ser activada", sentenció. Sánchez está buscando así un punto intermedio para abrir paso a una abstención. El presidente ha dejado atrás el tono más duro y ya no plantea, por ejemplo, cambiar el Código Penal para recuperar el delito de convocatoria de referendos ilegales. Preguntado sobre ese asunto, Sánchez ha insistido en la idea de buscar una "solución política".

"El PSOE y Unidas Podemos somos las dos únicas organizaciones a nivel nacional que apuestan por el diálogo dentro de la Constitución y el Estatut para resolver la situación en Cataluña. Por tanto, aquellos que se oponen nos tendrán que explicar qué alternativa proponen. Nosotros vamos a manifestar nuestra voluntad de superar esta crisis política mediante el diálogo", ha defendido Sánchez, que se ha enfrentado este jueves a su primera conferencia de prensa tras el anuncio del preacuerdo de Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Sánchez ha hecho estas declaraciones en una comparecencia conjunta con el presidente electo del Consejo Europeo, el belga Charles Michel.

La apuesta de Sánchez por mirar a la mayoría de la moción de censura —con la excepción de Junts per Catalunya, que no quiere participar— parece clara. Tanto que el presidente ha pedido la "responsabilidad de todos" para ayudar a la investidura, en una referencia velada también al PP y Ciudadanos, pero no los ha citado expresamente ni les ha pedido su abstención, al contrario de lo que hizo en el anterior intento de investidura. Esas peticiones a la derecha molestaban mucho a sus socios, tanto que Aitor Esteban (PNV) le llegó a espetar: "¿A qué estamos, a setas o a Rolex?", para que se decidiera por la mayoría de la moción de censura y se olvidara de la derecha.

Después del sorprendente pacto alcanzado con Pablo Iglesias —que sería vicepresidente del nuevo Gobierno—, Sánchez tiene que conseguir los votos de las fuerzas minoritarias para sacar adelante su posible investidura. El PSOE y UP solo suman 155 escaños, por lo que los socialistas han empezado a buscar los apoyos del PNV, Coalición Canaria, el Partido Regionalista Cántabro, Teruel Existe y el BNG, que en principio podrían apoyar a Sánchez.

Además, son necesarias las abstenciones de ERC y Bildu, aunque se antojan más difíciles de conseguir. Este mismo jueves, la vicesecretaria de organización de los socialistas, Adriana Lastra, se ha reunido durante 50 minutos con el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián. La formación independentista no ha encontrado en este primer contacto "indicio alguno" de que el partido socialista vaya a abandonar "la vía represiva" para afrontar el "conflicto político existente entre Cataluña y el Estado". 

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