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El Consejo de la República de Puigdemont aplaude los disturbios y llama a mantenerlos

Toni Comín, uno de los líderes del Consell de la República, destaca el bloqueo de varias carreteras como un logro

El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto a varios de los exconsejeros en Bruselas noviembre de 2017.
El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto a varios de los exconsejeros en Bruselas noviembre de 2017.

El barrio de Waterloo donde ha fijado su residencia el expresidente catalán Carles Puigdemont tiene más banderas rojigualdas colgadas del balcón que muchas zonas de ciudades españolas. Las enseñas se han multiplicado en las últimas semanas hasta sumar cuatro en un radio de unos 200 metros alrededor de la denominada Casa de la República, una muestra de hartazgo de parte de los vecinos ante el peregrinaje de fieles. "Independentistas, fuera de Bélgica", decía malhumorado uno de ellos en la tarde de este jueves mientras tomaba fotos con el teléfono móvil, molesto ante la enésima convocatoria del llamado Consejo de la República.

El motivo era la presentación de una nueva delegación en la "Cataluña norte", la expresión que utilizan en el entorno independentista para referirse a los territorios del sur de Francia donde se habla catalán. Durante la misma, el exconsejero Toni Comín, uno de los líderes de la estructura independentista en el exterior, acusado de sedición por el Tribunal Supremo y, como Puigdemont, pendiente de que la justicia belga se pronuncie sobre la euroorden cursada en su contra, ha aplaudido la labor de la nueva delegación en los recientes disturbios. "Son una retaguardia que brinda apoyo a muchas de las movilizaciones que se hacen desde Cataluña. Y un ejemplo muy claro de eso ha sido esta semana el corte de la autopista de la Jonquera y todo lo que se está haciendo desde el Tsunami Democràtic, que ha necesitado y ha aprovechado esta red de acción articulada", ha destacado.

Las palabras de Comín llegan un día después de que el Consejo de la República emitiera un comunicado en el que critica los intentos por cerrar la aplicación de Tsunami Democràtic, desde la cual se han organizado gran parte de los desórdenes que han asolado Cataluña. Para Puigdemont, detrás de dicho movimiento, cuyos líderes son por ahora desconocidos, solo está "el objetivo de organizar a la población para poder protestar de manera cívica y pacífica".

En el mismo comunicado, el órgano independentista llama a los ciudadanos de Cataluña a no aflojar el ritmo de las movilizaciones contra la sentencia "tal y como lo han hecho hasta ahora, de manera permanente hasta que cese la represión ejercida por el Estado español que limita derechos y libertades en Cataluña".

Los políticos independentistas huidos en Bélgica hace dos años temen que la presión de las protestas decaiga, y como ha recordado Comín este jueves, creen que ahora mismo la estrategia pasa por actuar en dos frentes: la internacionalización y la movilización ciudadana. El primero de ellos ha copado hasta ahora la mayor parte de su tiempo a través la batalla judicial en Bélgica y Reino Unido, las entrevistas y tribunas en medios internacionales, y el propósito de contar con el potente altavoz que supondría entrar finalmente en el Parlamento Europeo. Ahora, libres de las ataduras institucionales que puedan tener los cargos de la Generalitat, buscan tomar parte también en el segundo frente instando a sus seguidores desde Bélgica a no abandonar las calles.

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