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Podemos Andalucía se queda solo en sus críticas a Iglesias

Los líderes y socios territoriales del partido cierran filas con la línea marcada por la dirección nacional

Teresa Rodríguez, en el Parlamento andaluz.
Teresa Rodríguez, en el Parlamento andaluz.

Unidas Podemos y sus confluencias cierran filas en torno a su líder. El preacuerdo de Gobierno con el PSOE y la carta de Pablo Iglesias a la militancia, en la que reconoce que tendrán que renunciar a parte de su programa si gobiernan, han sido bien acogidas por los líderes territoriales. Nadie quiere salirse del guion en un momento tan delicado, en el que se está negociando el reparto de poder del próximo Gobierno. Las únicas críticas llegan desde Podemos Andalucía, que nunca vio con buenos ojos un Gobierno de coalición y considera la carta un “mal comienzo".

El preacuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos ha funcionado como un bálsamo en la formación que lidera Pablo Iglesias. Después de meses de dirigir todos los esfuerzos a su apuesta por un Gobierno de coalición, ahora que está tan cerca nadie quiere arriesgarse a que algo se pueda torcer. Este viernes, un día después de que se conociera el contenido de la carta de Pablo Iglesias a su militancia en la que reconoce que si gobiernan tendrán que “ceder en muchas cosas”, solo Podemos Andalucía alzó la voz para mostrar su desacuerdo con la dirección nacional del partido. “Mal empezamos, ni siquiera se ha constituido el Gobierno y ya estamos hablando de concesiones”, manifestó su portavoz adjunto, José Ignacio García. IU, su socio en Adelante Andalucía -la confluencia que forman con la formación morada en la comunidad-, sin embargo, no se ha opuesto a la fórmula del cogobierno.

Fuera de eso, las palabras que más se repiten son realismo, coherencia, responsabilidad. “Pablo está advirtiendo de que no se puede seguir la misma fórmula”, explica Rubén Martínez Dalmau, vicepresidente segundo de la Generalitat valenciana, que pone su presencia en el Ejecutivo valenciano como ejemplo de que no es lo mismo estar en la oposición que en el poder. “Pasar de ser una fuerza reivindicativa en la calle a una fuerza de Gobierno”, explica.

La formación que nació hace cinco años del movimiento indignado del 15-M se encuentra ante su momento histórico. A Pablo Iglesias, que será vicepresidente de un Gobierno liderado por Pedro Sánchez si logran sacar adelante la investidura, no se le ha vuelto ver desde que el martes se anunció el preacuerdo con el PSOE. Solo el jueves rompió su silencio para advertir a sus simpatizantes de que, una vez en el poder, se encontrarán “con muchos límites y contradicciones”. Un intento de poner el parche antes de la herida que ha sido bien recibido por los suyos y sus socios.

“Demuestra ambición política, pero también sentido de la responsabilidad”, defienden fuentes de En Comú Podem. “La gente entiende que la posibilidad de entrar en un Gobierno implica renuncias en aras de un acuerdo”, apunta Pablo Fernández, líder del partido en Castilla y León. “Marca el camino hacia un Gobierno que busque una política pragmática y útil. No se va a conseguir todo y hay que rebajar expectativas y frustraciones”, reconoce el líder de Aragón, Nacho Escartín. En la misma línea, el secretario general de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino, considera que es una carta “necesaria y adecuada”.

Todos a una en un momento delicado, en el que hay dos negociaciones en marcha. La que lidia el PSOE con ERC para que con su abstención dé vía libre a la investidura. Y la de los socialistas y Unidas Podemos para cerrar el reparto de carteras del próximo Ejecutivo. Ese fue el punto en el que todo saltó por los aires el pasado mes de julio. En Unidas Podemos nadie quiere arriesgarse a que todo lo que salió mal en verano, y llevó a la repetición electoral, pueda repetirse ahora. La consigna es cierre de filas unánime y palabras muy medidas para favorecer el curso de la negociación. El partido busca ahora y con los primeros meses de andadura del Gobierno dar una imagen de solvencia, incluso pasando algo desapercibidos de entrada si es necesario. Perfil bajo.

Solo en Andalucía parecen saltarse la línea marcada. Podemos Andalucía ya mostró abiertamente su rechazo a entrar en una coalición, informa Eva Sáiz. Teresa Rodríguez, la líder regional, es la principal adalid de la desconfianza hacia cualquier pacto con el PSOE. Su número dos, Ángela Aguilera, confirmó esa suspicacia: “Vemos menos peligroso para nosotros un acuerdo de legislatura, porque desconfiamos del PSOE”. La formación andaluza siempre ha defendido su preferencia por un pacto a la portuguesa, es decir, con apoyo externo y puntual al PSOE. Pero ese es un debate ya superado en Unidas Podemos. Mientras la portavoz, Irene Montero, lidera la negociación con el PSOE, el partido contiene la respiración con su mirada puesta en el Consejo de Ministros.

IU: “Se ha impuesto la cordura”

Izquierda Unida (IU) envió el martes, al conocerse el preacuerdo de Gobierno con de Unidas Podemos con el PSOE, una carta a su militancia. “Finalmente, se ha impuesto la cordura”, decía el escrito. En él, la formación que lidera por Alberto Garzón señala la dirección que considera que debe seguir el próximo Gobierno conjunto, poniendo el acento en la lucha contra el paro, la precariedad y la desigualdad.
Desde IU descartan hacer una valoración sobre la carta enviada por Iglesias a la militancia de Unidas Podemos y remiten a su propio escrito. IU siempre compartió las aspiraciones de su socio Podemos para un Gobierno de coalición, aunque tras la investidura fallida de julio abrió la puerta a un acuerdo programático al que Iglesias siempre se negó.
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