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Una gestora continuista del núcleo de Rivera dirigirá Ciudadanos

El órgano, formado por 16 miembros, incluye a 10 dirigentes de la ejecutiva del líder de la formación, que dimitió tras el descalabro del 10-N

Inés Arrimadas, portavoz parlamentaria de Ciudadanos. En vídeo, declaraciones de los líderes de la formación, este sábado durante la elección de los miembros de la gestora.

Albert Rivera dimitió, y tras él su núcleo duro, pero la guardia pretoriana del líder tardará en marcharse y va a controlar el congreso del que saldrá el nuevo liderazgo de Ciudadanos. El Consejo General del partido aprobó este sábado por amplia mayoría, pero con algunas intervenciones muy críticas, una gestora continuista que pilotará el partido hasta el 15 de marzo. Diez de los 16 miembros del órgano que decidirá el voto en la investidura proceden de la ejecutiva permanente de Rivera. El gesto de apertura lo representa Luis Garicano, del anterior sector crítico.

Durante los próximos cuatro meses, el tiempo hasta que el 15 de marzo una asamblea extraordinaria elija probablemente a Inés Arrimadas como nueva presidenta, Cs va a seguir siendo el mismo Ciudadanos que se ha estrellado en las urnas. La cúpula ha optado por el continuismo para la gestora que va a dirigir el partido durante un tercio de año y que controlará el congreso de la sucesión.

El órgano de dirección provisional prácticamente calca a la ejecutiva permanente anterior. En los puestos clave, que replican los de la dirección saliente, siguen los mismos dirigentes del núcleo de Rivera, con José Manuel Villegas como secretario general y Fran Hervías como secretario de Organización, que a pesar de que anunciaron su dimisión no se irán hasta el congreso. El presidente de la gestora, Manuel García Bofill, a quien ha correspondido la elaboración de la lista, argumenta que no estaba legitimado para operar cambios de calado, mientras el anterior sector crítico lamenta que parece no haberse comprendido el mensaje de las urnas.

García Bofill, histórico dirigente del aparato desde la primera etapa catalana de Cs —fue secretario general entre 2007 y 2009— y presidente del Consejo General (máximo órgano entre congresos) fue el encargado en exclusiva de elegir en una lista cerrada a los miembros de la gestora, que también presidirá. Melisa Rodríguez, exdiputada y responsable de Juventud, será la portavoz. En los últimos días hubo presiones para que la dirección provisional mostrara signos de apertura. Ese llamamiento quedó reflejado solo en la entrada de Luis Garicano, lo que provocó intervenciones muy críticas en el Consejo General, una excepción en un órgano que siempre había sido una balsa de aceite porque fue elegido en la última asamblea con amplísima mayoría de riveristas.

La gestora no buscó la representación del poder institucional del partido, con miembros de los Gobiernos autónomos en los que Ciudadanos participa, algo que también reclamaban algunos líderes territoriales, como Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía, que quedó fuera. La fotografía de la gestora con respecto a la dirección anterior solo cambia en el área de comunicación por la dimisión de Fernando de Páramo, que no esperó hasta el congreso: la asumen el diputado malagueño Guillermo Díaz y la exdiputada gallega Beatriz Pino. También porque no seguirá Juan Carlos Girauta, quien ha abandonado la política, y por otras dos ausencias destacadas: la de Marcos de Quinto, fichaje de Rivera como su número dos por Madrid y responsable económico, y Lorena Roldán, líder del partido en Cataluña. De Quinto prefirió no continuar en la gestora mientras que en el caso de Roldán se consideró que la posibilidad de que se adelanten las elecciones autonómicas aconsejaba liberarla del trabajo orgánico.

El continuismo y la falta de análisis interno sobre las causas del desplome en las urnas marcaron las intervenciones críticas en el consejo. “Tenemos el ejemplo de Rivera de asunción de responsabilidades en primera persona. La gestora que hemos elegido da una sensación de que no hay rendición de cuentas ni asunción de responsabilidades”, se quejó en la reunión el exdiputado Ignacio Prendes, según los audios a los que tuvo acceso Valverdedelcamino. Prendes fue uno de los cinco votos en contra a la gestora, que sin embargo fue aprobada por una amplia mayoría del 91,4%, según fuentes oficiales. El partido informó también de cuatro abstenciones entre los 128 consejeros presentes, pero no facilitó la cifra de votos emitidos. Algunos consejeros no participaron en la votación como protesta, pero no se sabe cuántos fueron.

El debate fue a partes “agrio”, según lo describen consejeros presentes, pero no se habló de las causas de la debacle electoral del pasado 10 de noviembre, cuando Ciudadanos se desplomó de 57 a 10 escaños. La ausencia de esas reflexiones fue uno de los motivos de reproche. “Este país esperaba de nosotros que sacáramos a los nacionalistas de la llave del poder. Ha visto cómo éramos incapaces y además empeorábamos la situación. Pero lo peor, 20 días después no hemos sido capaces de ofrecer un análisis”, lamentó el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea. Considerado uno de los críticos con Rivera, otro consejero le afeó haber “querido destruir el partido desde dentro”. “Nos hemos estrellado y nadie habla de lo que ha pasado. Así vamos a la desaparición”, alertó José Luis Martínez, diputado por Murcia. El presidente de la gestora aseguró ante las críticas que el análisis de lo sucedido se hará en el documento estratégico que vaya al congreso.

Inés Arrimadas se mantuvo al margen del debate —no intervino— y de la gestora, de la que no forma parte para no ser acusada de ventajismo en el congreso. Algunos críticos valoran como una señal de esperanza que la portavoz no se haya manchado en este proceso. La pregunta que recorría ayer los sectores más escépticos es si el núcleo de Rivera va solo a tutelar la sucesión o dificultará a Arrimadas la renovación. "Nuestra responsabilidad es conseguir que llevemos esto a buen fin. No vamos a abrirnos en canal frente a los medios de comunicación que están deseando cogernos de las vísceras", dijo Carlos Carrizosa, presidente del grupo parlamentario en Cataluña.

Un debate "no democrático" y "bochornoso"

La votación de la gestora en el Consejo General estuvo marcada por la controversia de puertas adentro —nadie lo denunció en público después— porque los 128 consejeros votaron a mano alzada y no en urna, y porque la votación se produjo antes de que se abriera el debate de las intervenciones.

El vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, fue muy crítico. "Hoy he vivido algo bochornoso en este Consejo General. Ha habido primero una votación y luego el turno de intervenciones. Es asombroso. Esto no es democrático" , se le escucha en una grabación. Manuel García Bofill replicó que nadie había reclamado el voto en urna reglamentariamente. El consejero y exconcejal de Las Palmas Javier Amador anunció su marcha del partido tras un consejo “bochornoso” en el que se “aplastó a la discrepancia”.

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