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La ambición acabó con El Pequeño Nicolás gallego

Javier Boo, de 27 años, flirteaba con el PP mientras se hacía pasar por director de la Fundación Amancio Ortega

Javier Boo, en la grabación de un vídeo promocional de la Xunta de Galicia. En vídeo, sus declaraciones para promocionar aquel evento en 2018.

Se hizo pasar por el director de la Fundación Amancio Ortega; se presentaba en los medios de comunicación como creador de una fórmula de fomento del empleo juvenil aplicando conocimientos adquiridos en Harvard y se reconocía como el mediador institucional para que Vigo, su ciudad, se convirtiese en sede del Foro del Joven Parlamento Europeo (en realidad, una ONG que no depende de esa institución). No obstante, Javier Boo, joven exmilitante del PP que se implicó en la campaña de Alberto Núñez Feijóo a la Xunta en 2016 y que llegó a participar como experto economista en un acto organizado por el Gobierno gallego, buscaba trabajo. A lo grande. El pasado diciembre fue detenido en Madrid acusado de estafa, falsedad documental y hacerse pasar por otra persona. La Xunta y el PP, a los que reiteraba públicos agradecimientos, se desmarcan de él.

Le pudo la ambición. Con apenas 27 años, Boo —conocido ya como El Pequeño Nicolás gallego, por su similitud con el caso de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el joven que vivió una situación similar con el PP de Madrid— fue detenido sin haber conseguido ninguno de sus propósitos. Empeñado en obtener un empleo de prestigio, el joven vigués que flirteaba con el PP contactaba al mismo tiempo con consultoras y entidades financieras por teléfono o correo electrónico, al que añadía los logotipos de la Fundación de Amancio Ortega. Haciéndose pasar por el director de la misma, recomendaba a un supuesto sobrino —en realidad, él mismo— para un empleo.

Fracasó en ese intento. Aunque consiguió algunas entrevistas, no llegó a firmar contrato alguno y cambió el plan rebajando las expectativas: comenzó a buscar acuerdos con financieras y empresas automovilísticas internacionales.

Según la policía, Boo, que no tiene carné de conducir, les pedía vehículos de alta gama a cambio del prestigio que, según les decía, supondría que los utilizasen miembros de su fundación. El Pequeño Nicolás gallego cayó a las puertas de un concesionario de BMW tras cruzarse dos denuncias en la Policía. Una, la que presentó en A Coruña el verdadero director de la fundación del empresario del imperio textil de Galicia alertando de que alguien estaba usurpando su identidad, y otra del representante de una multinacional de automóviles por motivos que la Policía no especifica.

No obstante, las primeras ambiciones de Javier Boo fueron políticas. Simpatizante primero y posteriormente militante del PP, intentó hacerse un hueco en el partido. Antes de implicarse en la campaña de Feijóo a la presidencia de la Xunta en 2016, el vigués ya mostraba maneras. En 2013, con el caso Bárcenas amenazando los cimientos del PP, un entonces jovencísimo Boo se presenta como militante ante una revista digital para analizar la situación del partido desde dentro. El supuesto estafador cita a Winston Churchill y a Antonio Machado para reivindicar el valor de la verdad y la honestidad.

Dos años después, se presenta en el Faro de Vigo como profesor de ICADE y experto en finanzas que trabajaba para el Boston Consulting Group y en un proyecto del Banco Central Europeo. En esa misma época se reconoce, en una entrevista publicada en La Voz de Galicia, como el cerebro de una plataforma, Up-Work-Act, capaz de encontrar empleo para los jóvenes y desarrollada gracias a su “formación empresarial en Harvard y su experiencia financiera en Goldman Sachs y en consultoría estratégica en Boston Consulting Group”. Y en 2018 se presenta ante los medios como “responsable de relaciones institucionales” de la sección española de la plataforma Joven Parlamento Europeo, que había elegido Galicia para celebrar un encuentro.

Agradecimientos

Boo agradece entonces públicamente la implicación del vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda y del entonces concejal del PP de Vigo y actual presidente nacional de Nuevas Generaciones y diputado en el Congreso, el también vigués Diego Gago. Meses después, la Conselleria de Economía incluye al supuesto estafador en la jornada “El empleo del futuro” celebrada en la Ciudad de la Cultura y presidida por el conselleiro Francisco Conde.

El Gobierno gallego presenta al joven, entonces de 25 años, como asesor senior de The Boston Consulting Group, la consultora estadounidense que tiene entre sus clientes a más de dos tercios de la lista Fortune 500 de grandes empresas. La Conselleria de Economía asegura que esa fue su única relación con Boo y matiza que no lo presentó como representante de la Fundación Amancio Ortega. Destaca, además, que no le pagó por su participación en aquella jornada.

Por su parte, el presidente de Nuevas Generaciones elude pronunciarse sobre su paisano.“No tiene nada que decir; no lo conoce de nada. Todo lo que haya dicho sobre él se lo habrá inventado”, justifican su silencio desde el PP. Y marcan la distancia: “Ese señor habrá sido afiliado, vete a saber; ahora ya no lo es, un partido no puede responsabilizarse por lo que hace cada uno de sus militantes”.

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