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Los españoles reciclaron unos 284 ‘Titanics’ de envases de plástico, briks, latas y papel

El crecimiento de la recuperación de envases marcó un récord en 2018. ¿Cómo y cuánto hemos gestionado nuestros residuos domésticos?

Los españoles reciclan. Tanto que en 2018 batieron el récord en envases de plástico, latas, briks y papel con 1,4 millones de toneladas recuperadas, el equivalente al peso de unos 284 Titanics. Ahora, en la mayoría de las cocinas, los cubos de basura se han triplicado y es frecuente escuchar entre los comensales: ¿esto en cuál va? ¿En el amarillo, el azul o el gris? Los datos reflejan una tendencia positiva: los ciudadanos tiraron a los contenedores amarillos y azules un 12,3% de basura que el año anterior. Además, la tasa de reciclado de estos residuos fue de 78,8%, casi 14 puntos más de los que la Unión Europea exigirá a partir de 2025, según el último informe anual de Ecoembes, la organización que gestiona el reciclaje de estos envases España. ¿Cómo y cuánto de bien gestionamos nuestros residuos en 2018? Aquí te lo contamos.

El mismo peso que un toro de lidia

De media, cada ciudadano recicló 33,8 kilogramos –15,7 kilos de envases de plástico, latas y briks y 18,1 de papel y cartón–, una pequeña porción si tenemos en cuenta que cada español genera 460 kilos de basura al año, según Eurostat. Si hacemos una equiparación, los desperdicios de un español pesan lo mismo que un toro de lidia. La directora de análisis estratégico de Ecoembes, Silvia Ayerbe, cuenta que la inversión y las nuevas políticas municipales en contra de la contaminación han favorecido que se recicle más. "Las campañas han enganchado a la gente y han despertado la conciencia ambiental. Además, hay ayuntamientos que han conseguido que la tasa de reciclaje, incluso de los restos orgánicos, sea del 80%. Son cifras muy altas y, de momento, puntuales, pero marcan el camino que hay que seguir", afirma.

Un planeta más natural

Las comparaciones con el famoso transatlántico también son visibles en los beneficios ambientales que ha producido el reciclado. Utilizar los contenedores azules y amarillos ha evitado que se emitan 1,6 millones de toneladas de CO2 al aire, la misma cantidad de dióxido de carbono que expulsan unos 8.200 vuelos entre Madrid y Canarias. Se ha ahorrado 6,21 millones de megavatios, cifra que casi iguala el consumo de electricidad de los 602.005 habitantes de Luxemburgo en 2016. Tirar la basura al contenedor correcto también ha contribuido a ahorrar 20,3 millones de metros cúbicos de agua y 1,45 millones de toneladas de materias primas.

La resurrección de los envases

¿Sabías que una botella de plástico puede renacer en un abrigo de montaña? ¿Y que seis cajas de cereales pueden tener una segunda vida como un libro? Cada material que pasa por la cadena de reciclaje tiene sus particularidades. El año pasado, se recuperaron un 75,8% de los envases de plástico, un 85,4% de las latas y un 80% de los envases de papel y el cartón. Materiales que pasaron por alguna de las 95 plantas de selección de residuos de España, donde se separaron sus diferentes componentes y se enviaron posteriormente a las empresas de reciclaje. En esta última estación, el metal de la lata de refresco que te bebiste en un partido de fútbol, por ejemplo, se utilizó para fabricar una nueva lata de conservas de mejillones. 

Una nueva actitud para todas las edades

Este hábito no ha dejado de crecer en la última década en España. Además de en los hogares, se fomenta en las escuelas y en las redes sociales, en estas últimas con retos como Trashtag Challenge (El desafío de la basura, en una traducción libre al castellano) para promover la limpieza desinteresada de los espacios naturales. Junto al uso de los más de 600.000 contenedores amarillos y azules –distribuidos por 8.131 municipios–, los usuarios cada vez entienden el consumo de una manera más responsable y abogan por la reducción, una manera de minimizar su generación de basura. Ayerbe explica que el crecimiento del reciclado es producto de un conjunto de circunstancias. "Una sola palanca no lo mueve todo. Junto al aumento de la inversión, la conciencia ambiental de la sociedad ha sido esencial", considera.

La asignatura pendiente: los residuos orgánicos

Pese a que los datos hablan de que el hábito del reciclaje se asienta cada vez más –España ocupa el sexto puesto en el ranking europeo de recuperación de estos materiales–, los envases de plástico, briks, latas y los envases de papel y cartón solo suponen un 8% de la basura que genera cada ciudadano en España. El grueso de esta distribución se lo lleva la basura orgánica, que supone un 37% del total. Ayerbe añade que "sin mejorar el reciclaje de esta partida, será difícil elevar la tasa de reciclaje nacional", que se sitúa en un 33,9%, según datos de Eurostat, unos 16 puntos por debajo de lo que demanda Bruselas para 2020.

Uno de los obstáculos, cuenta Ayerbe, es la ausencia del quinto contenedor en la mayoría de los núcleos urbanos. "El problema es que no hay una organización detrás que financie la recogida y la distribución de los contenedores marrones [color del cubo destinado a la orgánica]", cuenta la directora. Su reciclaje, prosigue, es el más sencillo de llevar a cabo, pero también el más sensible. "Es un tratamiento natural que no requiere de un proceso químico. No obstante, si los restos llegan contaminados es más complicado limpiarlos y venderlos después", analiza la responsable de Ecoembes.

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