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El mosquito tigre y el turismo abocan a España a convivir con el dengue

Diagnosticado por segundo año en Barcelona un caso autóctono de la enfermedad. El Ayuntamiento de la ciudad detecta el virus en insectos

Dengue Barcelona
Operarios de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, el pasado lunes.

La proliferación del mosquito tigre en España en los últimos años y el goteo de turistas que regresan de las zonas endémicas con el virus del dengue abocan a España a convivir con esta enfermedad infecciosa que, aunque leve en la mayoría de los casos, llega a provocar complicaciones graves e incluso mortales.

“Cuanta más gente viaje a zonas endémicas, más riesgo tendremos de casos importados. Tenemos el mosquito y tenemos los viajeros”, explica Toni Trilla, epidemiólogo del Hospital Clínic de Barcelona. “Aunque estamos lejos de que pueda producirse una epidemia. El mosquito no sobrevive al invierno y las cadenas de transmisión son ineficientes”, tranquiliza.

La Generalitat de Cataluña informó el martes del primer caso autóctono de dengue registrado en España este año. Se trata de una mujer residente en un municipio del área metropolitana de Barcelona que empezó con síntomas (malestar, fiebre...) el 6 de septiembre y pasó dos días ingresada en el Hospital Vall d’Hebron.

Es el segundo año consecutivo en el que se registran casos autóctonos en esta zona tras el de un vecino de Badalona que enfermó en noviembre de 2018 pese a no haber viajado a ningún país de riesgo. También en 2018, la Región de Murcia registró cinco contagios locales de dengue, por lo que el total de casos autóctonos detectados hasta la fecha en España asciende a siete, según confirmó el martes el Ministerio de Sanidad. El Centro Nacional de Epidemiología registra unos 200 casos de dengue importados al año.

El anuncio hecho por la Generalitat ha coincidido con otra actuación, llevada a cabo por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), que identificó el pasado día 5 el virus en mosquitos capturados en el distrito de Sant Andreu. La detección se produjo durante la investigación epidemiológica y entomológica iniciada tras el diagnóstico, el 29 de agosto en el Hospital Clínic, del dengue a un turista llegado pocos días antes de Gabón.

El riesgo de las segundas infecciones

El dengue suele ser una dolencia leve, incluso asintomática (el 80% de los casos). Pero puede complicarse si una misma persona contrae varias veces la dolencia.

El virus tiene cuatro serotipos. Si un individuo se infecta con uno de ellos, se inmuniza contra él, pero no contra los otros tres. Si se vuelve a infectar con un serotipo diferente, la reacción inmunológica es mucho más agresiva. “En una segunda infección con un serotipo diferente no solo no se aprovecha la inmunidad de la primera infección, sino que la respuesta inmunológica se amplifica. Puede provocar un fenómeno hemorrágico o un shock”, explica Toni Trilla, epidemiólogo del hospital Clínic de Barcelona.

“La encuesta epidemiológica reveló que el paciente había pasado algunos días en su casa en fase de viremia y que justo en esos días había sido picado por mosquitos”, explica Tomás Montalvo, responsable del Programa de Vigilancia del Mosquito Tigre de la ASPB. La fase de viremia se produce cuando la concentración del virus en la sangre del paciente es mayor. También es cuando el mosquito que le pique resulta infectado y puede contagiar la enfermedad a otras personas.

El diagnóstico activó el protocolo común para los casos sospechosos de dengue —109 en lo que va de año, aunque al final fueron confirmados 34 en la ciudad de Barcelona— que aplican el Ayuntamiento o la Generalitat, según el lugar de residencia del paciente. “El protocolo prevé la vigilancia de una zona alrededor de 200 metros de la casa del paciente”, explica Montalvo. Allí donde este insecto es identificado, “se adoptan medidas activas para neutralizar los focos de cría y se instalan trampas para capturar ejemplares”, añade.

Entre el 30 de agosto y el 5 de septiembre, el IRTA-CReSA centro dedicado a la investigación en sanidad animal, analizó cinco pools —mosquitos capturados por una misma trampa— de hembras del insecto. La del día 5 dio positivo, lo que motivó la adopción de “medidas más contundentes, como la aplicación de insecticida contra los ejemplares adultos”, concluye Mointalvo.

Esta es la segunda vez que el IRTA-CReSA identifica el virus en ejemplares de mosquito. La primera fue en Viladecans (Barcelona) en 2015. Aunque la presencia del virus en mosquitos se daba por supuesta —Francia y Croacia también han registrado casos autóctonos de la enfermedad— ningún equipo científico había logrado confirmarlo sobre el terreno.

El dengue solo se transmite por la picadura de mosquitos. En los países endémicos, el vector principal es el Aedes aegypti, aunque en España esta especie no existe y es el mosquito tigre (Aedes albopictus) el responsable de los contagios.

Mireia Jané, subdirectora de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública de la Generalitat, considera que pese a la existencia de casos autóctonos “el riesgo es bajo porque no es una zona endémica”. “Pero debido al incremento de viajes internacionales y de la incidencia en otros países, aumentan los casos importados”, concluye.

“Por ahora no podemos erradicar el mosquito”

Núria Busquets, investigadora de IRTA- CRESA
Núria Busquets, investigadora de IRTA- CRESA

Nuria Busquets, nacida en Rubí hace 41 años, es especialista en arbovirus y mosquitos en el IRTA-CReSA, centro dedicado a la investigación en sanidad animal de la Generalitat.

Pregunta. ¿Estamos condenados a convivir con el dengue?

Respuesta. Si la gente viaja a zonas donde la enfermedad es endémica, tendremos casos importados. Y si aquí tenemos el mosquito tigre, habrá el riesgo de contagios autóctonos.

P. ¿Cómo transmite el mosquito el virus?

R. El mosquito lo adquiere al picar a una persona que está en fase de viremia, que es cuando más virus tiene el enfermo en sangre. El tiempo que una persona puede infectar al mosquito va de uno a ocho días. El insecto vive entonces su propio proceso infeccioso: el virus traspasa la pared intestinal e infecta otros tejidos. Cuando alcanza las glándulas salivares, lo que puede tardar de cinco a 14 días, el mosquito hembra transmitirá el virus a las personas que pique.

P. ¿Si erradicamos el mosquito tigre acabamos con el riesgo?

R. Sí, pero esto no es posible con las herramientas disponibles. Es un mosquito capaz de poner huevos en cualquier pequeño resquicio en el que haya agua y con un ciclo reproductivo relativamente rápido. Con nuestras temperaturas, en una semana ya tienes ejemplares adultos.

P. ¿Y qué hacer entonces?

R. Reducir la presencia del mosquito es posible. La mayoría de las veces se reproduce en espacios privados, en los patios y terrazas de las casas. Hay que evitar las acumulaciones de agua, por pequeñas que sean, en macetas, juguetes, platos... Son medidas sencillas que si la gente es consciente puede llevar a cabo.

P. ¿Qué hacen ustedes cuando llega un turista enfermo?

R. Existe un protocolo que arranca en los hospitales. La encuesta epidemiológica nos dice dónde ha estado el paciente, qué ha hecho, si le han picado mosquitos... Visitamos las zonas en las que ha pasado la fase de viremia para ver si allí vive el mosquito tigre. Miramos si hay focos de crianza y los eliminamos. También ponemos trampas para capturar mosquitos y los analizamos en el IRTA-CRESA. Si descubrimos en ellos la presencia del virus, entonces se emprenden medidas más activas para acabar con los ejemplares de mosquito adulto de la zona.

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